En algunos de nosotros existe esa chispa común, que nos propone lo que prácticamente es imposible, como si estuviese a nuestros pies.- Es inexplicable ese sentimiento que, ahora nos empuja, ahora nos frena, pero siempre nos mueve.-
Estamos con la sensación que en una hora llegaremos, y que en otra hora regresaremos a lo que nos es confortable y familiar.-
Existen otras sensaciones que cargamos, de que los segundos no vuelven, y que tampoco volverá lo que éramos exactamente en el segundo anterior.-
Y volando sobre las motos, esas sensaciones, son las mismas.-
Cambiamos, a cada kilómetro que rodamos, en cada paisaje que nos envuelve, por cada persona que nos saluda.-
Cargamos con la seguridad que cada amanecer es diferente y bello, pues es el único que tenemos, ya que todos los otros, no son mas nuestros.- Como máximo, ya son parte nuestra.-
Eternos viajeros, y siempre de pasada.- Así nos definimos.-
Almas inquietas, que buscan apenas vencer sus propios desafíos, sin entrar en conflicto con los desafíos ajenos.-
Si al final, por que competir, si hay espacio para todos en las carreteras de esta vida?-
Sigamos juntos, a la par, pues al final, la lucha es siempre con nosotros mismos, con nuestras ansias, con nuestras expectativas, con nuestros miedos, con nuestra fuerza.-
Para los amantes del mundo, de la cultura, de las personas, de lo sublime, de lo absurdamente bello, de los adjetivos y de los nombres, de la fantasía y del realismo, es un lugar raro de encontrar en casa.-
Almas inquietas, prepárense para una buena prosa, alrededor de nuestro fogón.-
Hay copas con vino para todos, y sonrisas sinceras ¡



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